WWF pide a Tailandia que prohiba el comercio de marfil
Me gustaría ver a Shinawatra Yingluck, la primera ministra tailandesa, recibiendo una carta de un remitente desconocido en un programa del estilo de Hay una cosa que te quiero decir. Verla acudir al plató, sentarse en el sofá y observar su cara cuando el sobre se abriera y ante sus ojos aparecieran a unos desesperados elefantes africanos pidiéndole que prohiba totalmente el comercio de marfil.

De acuerdo, sería imposible que los elefantes hablaran, por lo que cambiamos al remitente y colocamos a representantes de la organización WWF, que hablarían en su nombre. Pedirían justo lo mismo, tal y como hacen en la petición que acaban de lanzar, en la que instan a la susodicha a que prohiba el comercio de marfil en Tailandia, responsable de matanzas de elefantes africanos.

Con su petición, WWF espera superar el millón de firmas de apoyo para lograr su loable propósito. De este modo, cuantas más firmas se consigan, más presión se hará y más fácil será que la ministra tenga que pronunciarse de algún modo, es decir, volviendo al imaginado ejemplo, más fácil será que decida acudir a plató a abrir el sobre.

Salvar a los elefantes

Lógicamente, el objetivo no es sólo que ella escuche lo que la otra parte quiere decirle, sino lograr que acepte, que lo prohiba, es decir, que decida retirar el sobre. Pero los finales felices no suelen conseguirse en temas peliagudos, en los que hay tantos intereses en juego, por muy injusto que sea para los pobres elefantes.

Es por ello que las esperanzas son pocas, pero la fuerza y ganas de lucha por salvar a los elefantes es tremenda, por lo que se inicia esta campaña con el objetivo de detener uno de los principales focos de la imparable masacre que sufren los elefantes africanos.

WWF pide a Tailandia que prohiba el comercio de marfil
¿Pero, por qué centrarse en Tailandia? Este país asiático es el mayor mercado clandestino de marfil del mundo y, por lo tanto, una de las principales razones de que los elefantes africanos caigan abatidos a un ritmo tan frenético como intolerable.

No, no es que el marfil se venda en mercados ilegales, en realidad de hace de forma aparentemente legal, haciendo pasar el marfil de las cacerías como marfil nacional de elefantes patrios domesticados. Así, las mafias criminales aprovechan este vacío legal para llenar las tiendas tailandesas con el marfil ensangrentado de los elefantes cazados. Sin duda, un tema demasiado truculento y complejo para solventarse en un programa televisivo. En fin, yo ya he firmado.