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3 proyectos que extraen agua del aire

3 proyectos que extraen agua del aire

La absorción del agua atmosférica para su transformación en agua potable o en agua de riego, entre otros posibles usos, es factible gracias a su condensación, tras capturarla a través de distintos ingenios. En este post vamos a repasar tres interesantes proyectos de éxito, que consiguen extraer agua de la nada.

Dicho con más propiedad, al margen de expresiones bonitas pero no del todo exactas, lo cierto es que sacar agua de la nada no es exactamente lo que hacen, como es obvio. La cosecha de agua se hace a partir de la niebla que se forma, cuyas partículas de agua recogen distintos inventos.

De hecho, desde hace varios años la captura de niebla para su conversión en agua está demostrando tener éxito en las regiones áridas de todo el mundo. Estos son solo un ejemplo de los muy distintos proyectos que podemos encontrar, bien para regar cultivos o para abastecer de agua potable a personas que no tienen acceso fácil a ella.

De este modo, no solo se fomenta la economía local, incluyendo la economía de subsistencia, sino que también se mejora la calidad de vida de poblaciones marginales. No olvidemos que millones de personas en el mundo deben caminar varias horas diarias para conseguir agua con la que satisfacer sus necesidades básicas.

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El proyecto del MIT en Chile

El desierto de Acatama, en Chile, es uno de los lugares más secos del mundo, y precisamente por ello existe una gran necesidad de agua. Aunque la lluvia es todo un acontecimiento por su excepcionalidad, las nubes están cargadas de humedad.

Sus pequeñísimas gotas de agua no acaban de tener el peso suficiente como para convertirse en lluvia, pero sí constituyen una potencial fuente de agua que consigue capturar este proyecto, llevado a cabo gracias a la implementación de atrapanieblas.

Una iniciativa de investigadores de la Facultad de Ingeniería del MIT, en colaboración con la Universidad Pontificia de Chile en Santiago, ha conseguido que un sistema basado en mallas suspendidas ubicadas en las colinas donde existe la suficiente niebla para abastecer a comunidades locales de agua para el riego y usos domésticos.

Su propuesta logra una productividad mayor que iniciativas anteriores, llegando a quintuplicarla, afirman sus creadores. Ello es posible gracias a cambios realizados en el espaciado de la malla, en su tamaño y tipo de fibra empleada.

Proyecto local de Marruecos

Este proyecto, implementado en Marruecos, utiliza redes para capturar la humedad ambiental. Aprovechando la densa niebla que llega empujada por los vientos costeros, se consigue agua suficiente para abastecer a varios pueblos.

En total, se proporciona agua potable a unas 400 personas, y una ampliación recientemente implementada ha aumentado la productividad de forma importante. Puesto que se trata de un sistema escalable, su éxito significa no solo obtener agua sino poder hacerlo cada vez en mayor cantidad.

Se ubica en el desierto del Sahara, y se compone de grandes redes que captan las gotas de agua que hay suspendidas en el aire para aliviar la sequía que padece la zona, conocida como Aït Baâmrane.

Con este nombre se define una región montañosa que políticamente es una confederación de tribus bereberes de Marruecos, si bien el proyecto se ubica exactamente en las montañas cercanas a la misma para sacar partido de sus ventajosas condiciones.

Como ocurre en otras muchas regiones que carecen de agua, las corrientes de aire pueden traer agua en forma de humedad condensada que adopta forma de niebla, una circunstancia que puede aprovecharse, tal y como hace este sistema, una iniciativa de la ONG Dar Si Hmad.

Desde sus inicios, en 2005, el sistema logra un rendimiento medio importante, de 6.300 litros por día, aumentando conforme vaya ampliándose. Eso sí, los vientos del océano solo traen la suficiente niebla para producir agua durante seis meses al año.

El sistema es muy sencillo. Cuando la niebla llega a las redes a una altitud de 1.225 metros sobre el nivel del mar, se condensa y es entonces el momento idóneo para capturar las gotas en las redes.

El siguiente pasto es hacerlas recogerlas a través de unas tuberías para finalmente limpiarla mediante filtros alimentados por paneles fotovoltaicos, quedando lista para su distribución directamente a los hogares a través de una red de tuberías.

Los 'gemelos' del desierto

El tercero de los proyectos es obra del creativo Ap Verheggen y su equipo, quienes tras años de estudio finalmente se lanzaron a probar de forma práctica su idea. Lo hicieron en el desierto de Sahara, uno de los lugares más secos del planeta.

El resultado de sus experimentos fueron positivos. Por un lado, contaban con un gran aliado que no falta en estos lares, como es la fuerza del sol, y por otro unos dispositivos (los "gemelos") construidos para extraer agua mediante la condensación.

Realizaron pruebas en el desierto del Sahara que se extiende por Malí, donde la humedad ambiental es más bien escasa. Aun así, lograron producir agua, a pesar de no estar funcionando en condiciones ideales, es decir, aquellas para las que fue diseñado.

En particular, se diseñó para su uso en los Países Bajos, donde la humedad ambiental es mucho mayor, pero aun así se consiguió producir agua. Mejorar la productividad, por ahora deficiente, es la intención del equipo del proyecto, bautizado como SunGlacier. Por lo tanto, habrá que esperar un tiempo hasta saber qué futuro depara a este invento. Por lo pronto, tiene aspectos muy positivos, como funcionar con la energía del sol y extraer agua en circunstancias especialmente complicadas.

Imagen del apartado 1

Imagen del apartado 2

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