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Contaminación lumínica: definición, causas y consecuencias

 
Por Lara Moriana, Bióloga. Actualizado: 16 enero 2019
Contaminación lumínica: definición, causas y consecuencias

Seguramente la contaminación lumínica es una gran desconocida, la atención general siempre se desvía hacia temas generalmente se conciben como más relevantes. Sin embargo, la contaminación lumínica tiene consecuencias más graves de lo que se piensa, a pesar de que no se ha estudiado con la profundidad que debería. Es cierto que los seres vivos han adaptado a lo largo de su evolución su ritmo de vida (biorritmo) a los ciclos astronómicos, como la alternancia entre el día y la noche, pero parece que el ser humano de nuevo se ha entrometido en el curso natural y amenaza con alterar estos biorritmos “eliminando” la noche. Es por tanto algo obvio, que la contaminación lumínica tiene serias consecuencias sobre los seres vivos, incluidos nosotros.

En EcologíaVerde captamos tu atención para hablarte sobre esta infravalorada forma de polución de los cielos nocturnos en este artículo sobre la contaminación lumínica: definición, causas y consecuencias.

Qué es la contaminación lumínica

La contaminación lumínica consiste en la dispersión de los excedentes de luz provenientes de las fuentes artificiales de iluminación por la atmósfera que provocan en consecuencia que el brillo sobre el cielo nocturno aumente. Este brillo aumenta a causa de las propiedades de reflexión y refracción de la luz al atravesar las partículas que se encuentran en nuestra atmósfera.

Generalmente la contaminación lumínica se debe a la mala calidad del alumbrado, y produce como consecuencia que disminuya la visibilidad de los cuerpos celestes del cielo durante la noche.

La contaminación lumínica engloba diversos problemas asociados al mal uso de la luz artificial, muchas veces innecesaria lo cual conlleva tanto derroches en el consumo energético como en el económico asociado.

Es cierto que el alumbrado proporciona grandes ventajas como pueden ser la seguridad, la fluidez de tránsito o captar atención hacia zonas de interés. Sin embargo, conlleva también grandes costes e inconvenientes. No se trata de eliminar estas fuentes de alumbrado, sino de encontrar un equilibrio que respete nuestro medio ambiente.

Por lo tanto, es lógico pensar que la contaminación lumínica se ve acrecentada en lugares donde abunda el alumbrado artificial, tales como las grandes ciudades, normalmente con una mala gestión sobre ellos. Esto es se debe a que su diseño se guía por la estética y no por su funcionalidad, teniendo en cuenta las repercusiones que puedan tener.

Causas de la contaminación lumínica

Como mencionamos anteriormente, la principal causa de este tipo de contaminación es el mal uso del alumbrado artificial. Pero ¿en qué consiste esto? Bien, la mayoría de las farolas tienen un diseño erróneo al enviar la luz que emiten hacia arriba, es decir, hacia el cielo (por ejemplo, esas farolas redondas que parecen una pelota de luz). Sin embargo, donde realmente hace falta esa luz es en el suelo, de forma que para iluminar esta zona se necesita administrar una potencia mayor, produciéndose el derroche energético.

Sin embargo, el mal apantallamiento del alumbrado exterior no es el único causante. En la contaminación lumínica contribuyen otras fuentes de intensidades lumínicas muy grandes (sobreiluminación), estas causas de la contaminación lumínica son:

  • Los proyectores o cañones láser.
  • La iluminación excesiva con fines publicitarios.
  • la ausencia de un horario de apagado y encendido eficiente, puesto que en muchas ocasiones la iluminación es innecesaria para las actividades previstas en esa determinada zona.

Es importante considerar que las consecuencias originadas por la contaminación lumínica no afectan simplemente al área donde se produce, como los grandes núcleos poblacionales, zonas comerciales, polígonos industriales, carreteras y vías de comunicación, etcétera, sino que su efecto se propaga por la atmósfera, llegando a dejar huella muchos kilómetros más lejos de donde se originó.

Contaminación lumínica: definición, causas y consecuencias - Causas de la contaminación lumínica

Consecuencias de la contaminación lumínica

La consecuencia más directa e inmediata de la contaminación lumínica es la degradación del cielo nocturno y la pérdida de su visibilidad. Cuando ésta se produce a intensidades elevadas, el cielo nocturno adquiere una tonalidad rojiza o anaranjada.

Sin embargo, ésta no es la única secuela que tiene este tipo de contaminación, entre ellas también podemos destacar las siguientes:

  • Pérdida energética con la consiguiente pérdida económica. Las consecuencias de la contaminación lumínica no se limitan al gasto económico que supone el exceso de energía invertida en ella, sino también al consecuente abuso de los recursos naturales que se necesitan para conseguirlo, es decir, de nuevo la naturaleza es la única que “paga por nuestros caprichos”.
  • El consumo energético excesivo genera mayores cantidades de residuos durante su producción, lo cual contribuye al cambio climático.
  • Altera los ciclos naturales de muchas especies al causar modificaciones en sus biorritmos de actividad-descanso.
  • Derivado de la modificación de los biorritmos, puede producir fatiga, insomnio o ansiedad, entre otros.
  • Afecta gravemente a las cadenas tróficas en las que se ven implicados los animales nocturnos, puesto que su capacidad de caza se ve comprometida y, por tanto, su alimentación.

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